Decorar con la rueda de color

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Te mostramos cómo manejar la rueda de color para decorar la habitación infantil.

Es la herramienta preferida de los decoradores, pero... ¿Para qué nos sirve la rueda de color? Entre otras cosas, nos facilita mucho el trabajo a la hora de combinar y escoger los colores para pintar y decorar la habitación infantil. Debéis tener presente que no existe la decoración errónea ni la decoración correcta.
Todo depende en gran medida de los gustos personales y el equilibrio en las combinaciones mediante el empleo de unas reglas básicas para formar vuestro esquema de color personalizado.



La rueda de color
Tendemos a identificar los colores en relación al estado de ánimo que provocan en el observador o por asociación con los elementos de la naturaleza.

Los rojos, anaranjados o amarillos nos evocan el sol y también el calor del fuego. Los llamamos colores cálidos y pertenecen a la mitad inferior de la rueda de color. Transmiten energía y vitalidad.

Los azules, verdes o violetas se asocian al frescor, al agua y al follaje o al cielo. Son los colores fríos y pertenecen a la mitad superior de la rueda de color. Transmiten tranquilidad y sofisticación.

El blanco y el negro y sus diferentes tintes y combinaciones nos ofrecen finalmente los colores neutros. Son los matices de blancos, marrones y de grises. Estos colores que, en apariencia no nos dicen mucho, son muy valiosos, más bien imprescindibles a la hora de decorar, ya que permiten combinaciones con todos los demás.



Controlando el color saturado
Tradicionalmente se han utilizado los colores intensos, muy saturados, para decorar la habitación infantil. Suelen ser colores primarios y vibrantes que enseguida asociamos a la vitalidad y a la alegría de los niños. Además son los colores que aprenden a identificar en primer lugar, como el rojo, verde o azul.

Pero ¡cuidado! Porque los colores intensos y altamente saturados en la habitación infantil pueden ocasionar cierto estrés visual y alterar ligeramente el ánimo.





Claves para conseguir el equilibrio.
El ojo necesita encontrar un equilibrio entre estímulos tan intensos, un descanso que le permita valorar cada color y, esto se consigue dejando que el color “respire” a través del espacio que le rodea. La clave está en emplear tonalidades neutras dentro del esquema de color que hayáis escogido, ya sea en suelos, mobiliario, textiles o cualquier otro acento de la habitación infantil.

Por tanto, puede que el color favorito de vuestro hijo sea el rojo y, lógicamente, os encontréis bastante asustados ante la idea de de pintar su habitación de rojo vibrante. La solución consiste en negociar. Podéis optar por pintar de rojo una sola pared, o bien, pintar de rojo hasta una determinada altura dejando el resto en blanco o gris neutro...

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